
En una sociedad cada vez más individualista, pocas relaciones conservan la honestidad y el poder transformador del vínculo con los animales. Más allá de la compañía, este lazo nos conecta de forma profunda y auténtica influyendo en nuestra salud mental y calidad de vida y generando una cohesión social que, a menudo, trasciende fronteras y generaciones. Gracias al trabajo colaborativo entre el Human Animal Bond Research Institute (HABRI), la Federación de Asociaciones Veterinarias Europeas de Animales de Compañía (FECAVA) y FVE, y compañías como Zoetis, cada año impulsamos el Manual sobre el Vínculo Humano-Animal (The Human-Animal Bond Handbook), en el que recogemos evidencias y tendencias sobre cómo la relación entre personas y animales se ha convertido en un asunto de salud pública y cohesión comunitaria. Por ejemplo, el 95% de los tutores consideramos a nuestras mascotas parte de la familia, lo que revela hasta qué punto este vínculo forma parte de nuestra identidad y bienestar.
El informe también destaca avances en materia de inclusión. Un 72% de los residentes en viviendas de alquiler declara que es complejo acceder a opciones pet-friendly, lo que ha promovido en algunos países europeos establecer políticas más inclusivas, como el derecho a convivir con mascotas en Flandes (Bélgica, desde 2018), demostrando que la inclusión también pasa por reconocer la importancia de este vínculo.
Creo que garantizar servicios veterinarios accesibles es otro pilar de esta transformación, alineado con la visión global de One Health-One Welfare, que reconoce la interconexión entre la salud animal y humana. En colectivos vulnerables, como personas mayores o víctimas de violencia de género, vemos que se llevan a cabo grandes iniciativas como Pet Assist en Canadá o la magnífica campaña “25 by 2025”, cuyo objetivo es que en 2025 el 25% de los refugios para víctimas de violencia doméstica admitan mascotas; campañas que demuestran cómo la presencia de animales puede ser un apoyo vital y una herramienta para la inclusión y el bienestar.
España y su compromiso pet-friendly
En nuestro país, la transformación hacia una sociedad pet-friendly es visible y constante. Tras la pandemia, observamos cómo los hogares con animales de compañía han aumentado de forma significativa; según la Asociación Española de Veterinarios Municipales (AEVET), las adopciones subieron un 11% en 2024 respecto al año anterior y la conciencia colectiva hacia la adopción responsable sigue creciendo, apoyada por campañas de organizaciones, refugios y empresas comprometidas. Y la tendencia se mantiene con una mayor conciencia hacia la adopción responsable, impulsada por campañas de organizaciones, refugios y compañías como Zoetis (#RESPET).
Las ciudades también han respondido: sectores como el de la restauración, la hostelería, así como centros comerciales y las grandes corporaciones, han adoptado políticas pet-friendly. De hecho, el número de establecimientos adaptados para animales en España ha crecido un 40% desde 2021, según PetMarket Insights.
Un dato que ilustra este cambio: a finales de 2024, había 9,3 millones de perros registrados en España frente a 8 millones de menores de edad, según el REIAC de la Comunidad de Madrid. Este hecho evidencia el peso creciente de los animales en nuestra sociedad y la necesidad de adaptar políticas y servicios a esta nueva realidad.
Más allá de la convivencia cotidiana, los animales se han convertido en nuestros aliados de la salud física y emocional. Estudios como el de la Fundación Affinity (2022) confirman que el 74% de los tutores de perros experimentaron una mejora en su bienestar emocional tras la adopción. Además, perros y caballos participan activamente en terapias asistidas, desde tratamientos para el autismo hasta la reducción de ansiedad en hospitales.
Tanto el mensaje que dejamos con el informe HABRI, elaborado por Zoetis junto con la FECAVA y la FVE, como las nuevas tendencias, es claro: los animales no son solo compañía, son parte activa de nuestras familias, nuestra salud y nuestras comunidades. Iniciativas institucionales, avances en políticas pet-friendly y el compromiso de empresas como Zoetis reflejan que estamos construyendo un futuro en el que humanos y animales crecen juntos, bajo el principio de Una Sola Salud.
Del refugio al hogar: construyendo segundas oportunidades
En el esfuerzo por fortalecer y preservar el vínculo humano-animal, hemos visto surgir iniciativas y fechas que buscan dar visibilidad a quienes más lo necesitan. Los millones de perros y gatos que esperan una segunda oportunidad en refugios nos recuerdan que el bienestar animal es una responsabilidad compartida y que se construye con acciones.
Organizaciones de protección animal, refugios y clínicas veterinarias suman fuerzas para lanzar campañas de concienciación y promover la adopción responsable, frente a la compra impulsiva y la indiferencia. Las cifras evidencian la magnitud del reto: según la Fundación Affinity, sabemos que cada año más de 292.000 perros y gatos son recogidos en refugios en España. Pero detrás de cada estadística hay una historia de resiliencia y una oportunidad para transformar vidas: la del animal y la de quienes deciden abrirle las puertas de su hogar.
En este contexto, desde el sector de la salud animal, empresas como Zoetis, de la que me siento muy orgulloso de ser parte, apoyan y promueven la concienciación sobre la importancia de la adopción responsable y el bienestar animal, contribuyendo a que cada mascota encuentre el respeto y los cuidados que merece y reforzando el valor de comunidades más cohesionadas y saludables.
En definitiva, el vínculo humano-animal no solo es motor de bienestar social, como señalamos en el Human-Animal Bond Handbook, sino también una palanca para avanzar hacia una sociedad más responsable y solidaria. Apostar por la adopción responsable es apostar por un futuro donde del refugio al hogar haya cada vez más historias con final feliz y, por esta razón, desde Zoetis fomentamos e impulsamos la elaboración de este tipo de estudios para obtener información valiosa.