Interconexión entre emociones y dolor físico

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Giorgia Benetello. Naturópata y Consultora Dermocosmética.

Interconexión entre emociones y dolor físico

22/1/2024
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El dolor físico se puede definir como una percepción sensorial localizada y subjetiva que puede ser más o menos intensa, molesta o desagradable, que se siente en una parte del cuerpo y que es el resultado de una excitación o estimulación de terminaciones nerviosas sensitivas especializadas. Si se produce un daño o una lesión en alguna parte de nuestro organismo, los receptores de la zona corporal afectada envían señales al cerebro, este las interpreta y, de esta forma, sentimos una sensación que nos advierte de que algo no va bienen nuestro cuerpo y a lo que es necesario prestar atención. El dolor tiene una función adaptativa y de supervivencia.

Las emociones también duelen físicamente sobre todo cuando sentimos preocupaciones, cuando nos decepcionan, cuando nos atrapa la ansiedad... El dolor emocional es una experiencia subjetiva en la que la persona tiene una herida que nadie ve, pero que provoca un dolor físico. Existe una cantidad prácticamente ilimitada de situaciones externas o internas que pueden generar este sufrimiento que en ocasiones puede llegar a ser insoportable.

Tanto la psicología como la medicina hallan una íntima correlación entre el dolor emocional y el dolor físico.

Nuestro cuerpo es un sistema complejo e interconectado en el que las emociones y los dolores físicos se entrelazan de forma sorprendente. Las dolencias del cuerpo pueden tener diferentes significados emocionales y psicológicos según la persona y el contexto en el que se encuentre.

Emociones y dolor físico guardan una relación casi directa que muchos hemos experimentado en más de una ocasión. Ese problema en el trabajo que se transforma, a veces, en molestia y ardor estomacal. Una discusión con la pareja que deriva en cefaleas. La preocupación por eso que llevamos tiempo postergando que se transforma en dolor de espalda e incluso en calambres…

¿Qué duele más?
¿La pérdida de un ser querido o la rotura de un hueso? ¿El abandono de la pareja o una quemadura en la piel? Más allá de lo contradictorias que puedan parecer estas cuestiones, parece existir una respuesta clara: el dolor emocional duele más que el dolor físico.

Así nos lo indica un estudio publicado en la revista Psychological Science y llevado a cabo por los doctores Adrienne Carter-Sowell, Zhanheng Chen.

El sufrimiento emocional puede ser perdurable en muchos casos. Mientras el dolor físico es temporal, el que nos dejan las emociones puede durar años e incluso toda la vida.

Hay otra interesante cuestión: no somos buenos gestores de las emociones de valencia negativa. Así, factores como no procesar de manera adecuada el duelo por una pérdida o una ruptura puede cronificar ese sufrimiento.

Por otro lado, los autores de este trabajo señalan que el dolor físico no se puede revivir, en cambio, las personas somos muy tendentes a activar una y otra vez el dolor emocional. Es decir, nosotros no podemos sentir del mismo modo el impacto de la rotura de un hueso, pero sí podemos vivir de nuevo el sufrimiento por aquel hecho adverso del ayer.

Sabemos que emociones y dolor físico son el reverso de una misma moneda así que tratemos de enumerar algunos ejemplos de dolor que con frecuencia pueden afectar nuestros días:

Dolor de cabeza
Existen una serie de factores emocionales que pueden desencadenar dolores de cabeza:

Tensión emocional: es un indicador de que estás sobrecargado emocionalmente y necesitas tomarte un descanso, relajarte y encontrar formas de reducir el estrés en tu vida.

Ansiedad y preocupación: si te preocupas constantemente o tienes una mente inquieta, es posible que experimentes dolores de cabeza como una respuesta emocional a estas tensiones internas.

Sobreexigencia y presión: si te encuentras bajo una carga de trabajo abrumadora o si tienes expectativas poco realistas sobre ti mismo/a, es posible que esto te provoque dolores de cabeza.

Dolor de estómago
Estrés: cuando experimentas altos niveles de estrés, el sistema digestivo puede verse afectado, lo que puede provocar dolor, malestar o sensaciones incómodas.

Emociones reprimidas: si tienes dificultades para expresar tus emociones o si las reprimes, es posible que estas emociones se manifiesten físicamente en forma de dolor de estómago.

Preocupación excesiva: la preocupación constante y el pensamiento obsesivo pueden generar un malestar en el estómago. Si tiendes a preocuparte demasiado, es posible que experimentes este tipo de dolencia.

Dolor de espalda
Sobrecarga emocional: puede indicar que te sientes abrumado/a, estresado/a o agotado/a a todos los niveles.

Falta de apoyo: si experimentas dolor de espalda crónico, especialmente en la zona baja de la espalda, puede indicar que te falta apoyo emocional en tu vida. Puede ser una señal de que te sientes solo/a o de que te enfrentas a dificultades emocionales y necesitas que te ayuden.

Carga emocional no resuelta: el dolor de espalda puede ser una señal de que hay emociones no resueltas en tu vida. Puede ser el resultado de experiencias pasadas que aún no has procesado por completo o de situaciones actuales que te generan estrés emocional. Puede ser una invitación a explorar y abordar estos sucesos.

Al reconocer el significado emocional de los dolores físicos, podemos comenzar a explorar nuestras emociones, identificar las áreas denuestra vida que requieren atención y tomar medidas para mejorar tanto nuestra salud física como emocional. El dolor no tiene por qué apartar a la persona que lo padece de la vida habitual!

El primer paso para cambiar es reconocer lo que nos ocurre. La sociedad nos presiona de tal manera que hemos llegado a creer que el dolor emocional sólo le ocurre a las personas débiles. Eso es falso, el dolor emocional es parte de la vida. Algunos individuos intentaran quitarse los problemas del medio sin afrontar la realidad, algo que sólo enmascara el sufrimiento emocional, porque, en realidad, seguirá estando ahí. Por tanto, reconocer el dolor emocional es necesario para avanzar.

Si no podemos superarlo solo, hablemos con el médico, farmacéutico o terapeuta. Ellos sabrán escucharnos y entendernos, nos ayudarán en el tratamiento del dolor y en la comprensión de los mecanismos que nos llevan a producirlo. Juntos encontraremos elcamino mejor para aprender la gestión de las emociones y del dolor que nos afectan.

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