Los complementos alimenticios son productos cuyo fin es complementar la dieta proporcionando un beneficio nutricional o fisiológico

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Beatriz Collado. Farmacéutica Titular.

Los complementos alimenticios son productos cuyo fin es complementar la dieta proporcionando un beneficio nutricional o fisiológico

03/4/2023
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Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta completa y equilibrada. En circunstancias normales, una dieta adecuada proporciona todos los nutrientes necesarios para el normal desarrollo, funcionamiento y mantenimiento de un organismo sano. Sin embargo, numerosas investigaciones realizadas han demostrado que esta situación ideal no siempre es una realidad. En la farmacia disponemos de muchos productos que recomendar. XEBEVIR es una formula exclusiva segura y eficaz que contribuye a la respuesta efectiva del sistema inmune.

Según el Instituto Nacional de Estadística, la esperanza de vida en España ha aumentado 5 años en la última década. Los nacidos en el 2020 vivirán más de 100 años. Me pregunto: “con el ritmo de vida que llevamos y cómo nos alimentamos ¿de qué manera llegaremos a los 100?”. Considero obvio que todos queremos llegar en plenas facultades físicas y mentales. Lo que no sé es si llevamos un ritmo de vida, y unas rutinas que nos vayan a ayudar a cumplir este objetivo.

Desde la farmacia trabajamos dando consejos de salud para educar a nuestros pacientes e intentar transmitir la importancia de llevar una vida saludable. Si nos centramos en la alimentación, la SENC (Sociedad Española de Nutricionistas Comunitarios) valora y actualiza regularmente la pirámide de alimentación saludable. En las últimas modificaciones, en la cúspide de la pirámide se incluyen los complementos nutricionales como importantes para nuestra nutrición completa.

¿QUE SON LOS COMPLEMENTOS ALIMENTICIOS?
Según la AEMPS, los complementos alimenticios son productos cuyo fin es complementar la dieta normal y consistentes en fuentes concentradas de nutrientes o de otras sustancias que tengan un efecto nutricional o fisiológico.

La clasificación de los complementos alimenticios puede realizarse según criterios como su efecto o las sustancias que los componen. Entre ellas destacan:

• Vitaminas y minerales: El magnesio, el hierro, las vitaminas del grupo B y D o la vitamina C.
• Aminoácidos: colágeno, proteína de suero, glutamina, triptófano, aminoácidos ramificados…
• Ácidos grasos: Omega 3, como el DHA u omega 6.
• Carbohidratos
• Fibras
• Probióticos
• Plantas o derivados: Esencias, extractos líquidos, extractos secos…

Los complementos alimenticios no deben utilizarse como sustitutos de una dieta completa y equilibrada.  En circunstancias normales, una dieta adecuada proporciona todos los nutrientes necesarios para el normal desarrollo, funcionamiento y mantenimiento de un organismo sano.

Sin embargo, numerosas investigaciones realizadas han demostrado que esta situación ideal no siempre es una realidad. Hay muchos factores que pueden influir en que se obtengan o no los nutrientes que el organismo necesita, yendo desde la propia dieta (desequilibrada, vegetariana…), a otras circunstancias como insuficiente exposición a la luz solar. Además, los requerimientos nutricionales varían según el grupo de población o el momento vital de la persona, siendo diferentes por ejemplo en mujeres en edad fértil o embarazadas, en niños, en personas inmunodeprimidas, adultos de edad avanzada, etc.

Existen numerosos tipos de complementos nutricionales, y van dirigidos al concepto de contribuir al normal funcionamiento del organismo.

Pero claro, llegados a este punto, me pregunto, ¿Cómo afectan estas carencias nutricionales derivadas de nuestros hábitos alimenticios o de vida? Lo cierto es que la bibliografía y los expertos las relacionan con numerosos efectos. Diversas enfermedades están directamente relacionadas con la propia carencia de nutrientes, como la anemia (falta de hierro) o la osteoporosis (falta de vitamina D y calcio) y otras muchas, así como el mal o deficiente funcionamiento de nuestros órganos o sistemas, están relacionados con los hábitos de vida y los requerimientos nutricionales específicos relacionados de estos. Problemas en la función del sistema circulatorio, el nervioso o sistema inmunológico, son ejemplos claros del impacto que pueden tener hábitos de vida poco saludables, como la falta de sueño, el estrés, o la mala alimentación, en el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Éste último, el sistema inmune, me parece de especial interés a tener en cuenta en este momento, dada la reciente pandemia causada por la COVID-19, y dada la deriva actual de nuestra sociedad, cada vez más globalizada, y más anciana, lo que nos expone a entornos, ambientes, patógenos… cada vez más diversos; y donde enfermedades relacionadas con la edad como el cáncer, crecen en incidencia e importancia. Escenarios donde la inmunidad cobra vital importancia y su correcto funcionamiento juega un papel crítico.

El último análisis de HMR (Health Market Research) publicado el 19 de enero de 2023 posiciona el sector de los complementos nutricionales con crecimiento anual de 5,7% en España, impulsado seguramente por un interés creciente por los tratamientos naturales y de autocuidado.

Sin embargo, aparecen constantemente infinidad de nuevos productos que llevan a confusión a los consumidores. En este escenario es necesario que los profesionales sanitarios seamos exigentes a la hora de elegir el surtido que vamos a recomendar a nuestros pacientes.

No todo vale. El real decreto 130/2018 regula esta categoría, y es muy importante tener en cuenta las indicaciones y los productos que recoge, aunque siguen existiendo carencias de información y conocimiento que dejan un limbo para este tipo de productos que quedan a caballo entre los alimentos y los medicamentos. 

En este sentido, al igual que en los medicamentos, es importante conocer parámetros como la biodisponibilidad (es decir, la eficacia con la que el principio activo se libera en el organismo y es correctamente absorbido) y tener el muy en cuenta el momento, la cantidad y como tomarlos.

En línea con el especial interés que comentaba sobre el cuidado de nuestro sistema inmunológico, un ejemplo muy interesante de complementos nutricionales para contribuir al buen funcionamiento del sistema inmune son los probióticos.

Para quien no esté familiarizado con el término, se acuñó por primera vez en 1.965 y, según la OMS, son microorganismos vivos, que, al administrarse en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped. Y es que, las personas vivimos en simbiosis con numerosos microorganismos, que colonizan todo nuestro cuerpo, comenzando por el intestino, hasta los pulmones o la piel. A esto se le llama microbiota, y al conjunto de organismos que colonizan la totalidad de una persona, microbioma. Sin ellos, o existiendo desbalance o desajuste en su equilibrio (disbiosis), como pasa cuando tomamos antibiótico, nuestro organismo no funciona bien.

Existen una gran variedad de probióticos naturales y otros tantos comercializados como complementos nutricionales e incluso con categoría de medicamento (como la levadura Saccharomyces Boulardii, que solemos tomar para combatir la disbiosis producida por el uso de antibióticos) y los efectos de cada uno de ellos son muy diversos: funciones sobre la mucosa intestinal, funciones tróficas, funciones digestivas o incluso algunos con funciones sobre el sistema nervioso, endocrino o, como comentamos, sobre el sistema inmunológico.

Los efectos descritos SOLO PUEDEN SER ATRIBUÍDOS a las cepas analizadas en cada estudio, y deben documentarse los efectos sanitarios de cada cepa específica. Los resultados descritos para cada cepa no pueden ser utilizados para cepas diferentes a la/las incluidas en el estudio, y los efectos documentados a una dosis no respaldan los efectos a otras dosis.

Hay muchos probióticos en el mercado, sin embargo, remarquemos, no todos sirven para todo.

Como profesional sanitario debemos tener en cuenta los siguientes conceptos a la hora de recomendar un probiótico u otro.

* Que sea de origen humano, aunque también se han usado probióticos de origen no humano y seguridad demostrada, como el Saccharomyces boulardii y S. cerevisiae.

*  La viabilidad y estabilidad al llegar a su lugar de acción en el intestino, tener supervivencia en el ecosistema intestinal y proliferación/colonización en el tracto digestivo.

* La capacidad para adherirse a la superficie de la mucosa y prevenir la colonización y adhesión de patógenos.

* Estabilidad y viabilidad durante la vida útil del producto, que debe contener la cantidad de microorganismos necesarios para proporcionar el beneficio.

* Eficacia y seguridad de la cepa demostrada con estudios clínicos.

* Eficacia y seguridad del producto acabado.

La microbiota difiere a lo largo de todo nuestro organismo, por ello recomendar un probiótico para todo no tiene sentido.

En esta ocasión, me gustaría centrarme en algunas cepas probióticas específicas que son capaces de modular la respuesta inmunológica (inmunomodulación), ya que, en estos momentos nos estamos enfrentando en el mostrador de la oficina de farmacia a una alta prevalencia de afecciones respiratorias, lo que afecta en gran medida a la calidad de vida de estos pacientes.

Recomendar un probiótico que contribuya al normal funcionamiento del sistema inmune lo considero de obligado cumplimiento, para dar el mejor consejo de salud que está en nuestras manos.

¿EN QUÉ PACIENTES DEBEMOS PRESTAR ESPECIAL ATENCIÓN?
Pacientes que acuden con prescripciones de medicamentos como corticoides, pacientes frágiles con enfermedades crónicas o recurrentes, o pacientes con edades avanzadas con un sistema inmune menos eficiente y por tanto más susceptibles de que una enfermedad infecciosa de vías respiratorias se les complique. Por ello, si recomendamos un complemento nutricional a base de probióticos que contribuya al normal funcionamiento del sistema inmune, estaremos aportando beneficio a nuestro cliente.

También podemos ayudar a que se recuperen antes pacientes que presenten sintomatología de catarros, ya sea provocado por cualquier rinovirus, o el virus de la gripe o SARS-co2.

Disponemos en la farmacia de muchos productos que recomendar, sin embargo, muy pocos con evidencia científica robusta.

Recientemente se ha lanzado Xebevir, una combinación específica de cepas probióticas (AB21) con vitamina D, que ayuda al normal funcionamiento del sistema inmune y con evidencia contundente.

XEBEVIR es una formula exclusiva segura y eficaz que contribuye a la respuesta efectiva del sistema inmune, lo que puede suponer una gran ayuda, por ejemplo, frente a infecciones víricas respiratorias.

Pero ¿Cómo un probiótico, que actúa sobre el microbiota intestinal, puede contribuir al correcto funcionamiento en la respuesta inmune de otro lugar como los pulmones? A través del eje intestino-pulmón, cuya existencia está ya ampliamente demostrada y que consiste en la interacción de la microbiota intestinal con los pulmones, de tal manera que determinados probióticos pueden interactuar con los componentes inmunes en el intestino y acceder al sistema linfático desde allí, e influir en las respuestas inmunológicas a nivel sistémico, como las que tienen lugar en el tejido pulmonar frente a infecciones víricas.

XEBEVIR contiene en su formulación AB21: Fórmula con 4 cepas probióticas las cuales están descritas en la bibliografía y fueron   seleccionadas por sus mecanismos de acción específicos sobre la barrera intestinal y la respuesta inmune en estudios científicos, además de vitamina D, que contribuye el correcto funcionamiento del sistema inmune.

Para más información puede consultar: www.ab21probiotic.com/Es

En nuestra oficina de farmacia aconsejamos XEBEVIR porque tiene reconocidos y demostrados beneficios sobre el correcto funcionamiento el sistema inmune. Y lo recomendamos sobre todo como protección frente a enfermedades víricas respiratorias.

Para concluir me gustaría hacer una reflexión de nuestra labor en el mostrador. Los farmacéuticos, como responsables de la dispensación de medicamentos a los ciudadanos, debemos velar por el cumplimiento de las pautas establecidas por el médico responsable del paciente en la prescripción, así como, cooperar con él en el seguimiento del tratamiento a través de los procedimientos de atención farmacéutica, contribuyendo a asegurar su eficacia y seguridad. Además, debemos participar en la realización del conjunto de actividades destinadas a la utilización racional de los medicamentos, en particular a través de la dispensación informada al paciente. Debemos dar siempre el mejor consejo de salud que esté en nuestra mano para aportar nuestro granito de arena en contribuir a que la población tenga más salud y mejor calidad de vida.

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