
fetaLife Technologies es una spin-off del Hospital Sant Joan de Déu, el Clínic y la Universidad de Barcelona que desarrolla una incubadora líquida para bebés extremadamente prematuros, nacidos entre las semanas 22 y 26 de gestación.
Estos bebés requieren tratamientos invasivos, como la intubación, que obligan a funcionar a órganos inmaduros. En Europa nacen cada año unos 23.400 en esta franja. Su supervivencia ronda el 50% y, según cómo se contabilicen, entre el 60% y el 90% sufren secuelas.
La solución de fetaLife Technologies replica el útero materno: el bebé permanece sumergido en líquido y su cordón umbilical se conecta a una placenta artificial. “La idea es reproducir lo mismo que pasa en el útero materno, es decir, que el bebé se alimente y respire por el cordón umbilical”, explica Elisenda Eixarch, cofundadora y CMO de fetaLife Technologies. El sistema incluye protocolos para trasladar al bebé a la incubadora en menos de cuatro minutos, sin que llegue a respirar.
Se dirigirá inicialmente a bebés que deben nacer de forma inevitable. La compañía ha logrado tres semanas de supervivencia en ovejas, y una de ellas supera ya los 18 meses de vida. Ahora debe adaptar el sistema a materiales de grado médico, completar los ensayos regulatorios e implantar un sistema de calidad y ya conversa con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Su objetivo es el primer uso en humanos a finales de 2028 o principios de 2029.
Compite con un grupo de Australia y Japón y otro de Filadelfia, aunque ninguno lo ha probado en humanos. Su diferencial es un producto más económico, pensado para la sanidad pública y sin cambios estructurales en los hospitales. “No vamos al camino más caro y más rápido, sino al que creemos más eficiente y aplicable en unas sanidades como las nuestras”, señala Elisenda Bonet-Carne, cofundadora y CEO.
Su modelo de negocio combina la venta del sistema, los consumibles de un solo uso y la formación de los equipos hospitalarios.
El proyecto nació en BCNatal, grupo con más de 25 años de experiencia en medicina fetal, y llegó a reunir 7 millones de euros con el apoyo de la Fundación 'La Caixa'. Para el primer uso en humanos necesita unos 8 millones: cuenta con 1,5 millones en ayudas no dilutivas, espera llegar a 2 con otras convocatorias y tiene abierta una ronda de 6 millones, accesible en Capital Cell desde 1.000 euros, que prevé cerrar en diciembre.
Artículo redactado por Daniel Galvis Andreu, cofundador de Simbionte y colaborador en BioEmprendedores.
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