
Glycart Biotechnology, compañía biotecnológica suiza fundada en 2001, revolucionó la inmunoterapia del cáncer con una plataforma que mejora la eficacia de los anticuerpos monoclonales mediante ingeniería de glicosilación. Esta tecnología, desarrollada por Joël Jean-Mairet y su equipo durante sus años de doctorado en el ETH de Zúrich, permite aumentar la afinidad de los anticuerpos con el sistema inmunitario y potenciar su acción terapéutica en oncología.
La innovación surgió de la hipótesis de modificar la región constante de los anticuerpos para incrementar su potencia sin alterar su especificidad. Este enfoque dio lugar a una plataforma tecnológica que fortalecía la toxicidad celular dependiente de anticuerpos (ADCC), mejorando notablemente su eficacia frente a células tumorales. Inicialmente pensado para un modelo de licencias, el proyecto evolucionó hacia el desarrollo de productos propios tras la entrada de fondos de capital riesgo, que apostaron por el valor de producto frente al de plataforma.
Con una sólida base científica, Glycart atrajo la atención del ecosistema suizo tras quedar en tercera posición en la principal competición de business plans del país y logró levantar una primera ronda de tres millones de francos suizos liderada por el fondo corporativo de Novartis. A esta le siguió una Serie A de 18 millones, apenas dos años más tarde. Durante esta etapa, la compañía puso en marcha dos programas: uno dirigido al receptor CD20 (presente en enfermedades hematológicas) y otro al receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por sus siglas en inglés). En ambos casos, partieron de anticuerpos sin patente y los mejoraron con su tecnología propia, lo que les permitió contar con moléculas patentables.
La validación definitiva llegó con un experimento clínico pionero en el Reino Unido, donde se demostró en pacientes con leucemia que su versión glicosilada de un anticuerpo ya comercializado era significativamente más eficaz que el original. Este dato, combinado con los resultados in vitro, generó el interés de varias farmacéuticas. En 2005, Roche adquirió Glycart por 235 millones de francos suizos en efectivo, sin pagos condicionados (earnouts). “Nos compraron por 235 millones sin earnouts. Viendo lo que ha generado después, casi parece barato”, comenta Jean-Mairet, cofundador y CEO de la compañía.
La molécula principal de Glycart fue aprobada por la FDA en 2013 con el nombre de Gazyva® (obinutuzumab), bajo la designación de Breakthrough Therapy de la FDA. En 2019, el mismo anticuerpo recibió una segunda designación para lupus y fue aprobado para su uso en esta nueva indicación. Tras la adquisición, Roche potenció la unidad en Zúrich, elevando el equipo de 25 a 250 personas, y mantuvo la independencia operativa de Glycart como centro de innovación. Gracias a esta estrategia, el grupo desarrolló cuatro productos aprobados y más de treinta moléculas en ensayos clínicos. En la actualidad, aunque Roche ha comenzado a reducir su presencia en oncología, Glycart prepara una nueva etapa como spin-off, con el objetivo de recuperar su espíritu pionero en biotecnología.
Artículo redactado por Daniel Galvis Andreu, cofundador en Simbionte y colaborador en BioEmprendedores.
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