Por María Jesús Prieto Riveros.
Durante mucho tiempo, mi lugar estuvo en la atención clínica directa. Como fisioterapeuta, trabajé con pacientes en contextos de alta complejidad, donde la tecnología médica no es un complemento, sino una herramienta esencial para sostener la vida, acompañar la recuperación y mejorar la calidad de vida.
Fue precisamente ahí donde empezó a cambiar mi forma de mirar la salud.
Porque en esos espacios, uno se da cuenta de que detrás de cada ventilador, cada dispositivo y cada intervención, hay mucho más que un acto clínico. Hay decisiones previas, procesos, acceso a tecnología, coordinación entre equipos y, sobre todo, un sistema que permite que todo eso ocurra de la mejor manera posible.
Ahí apareció una pregunta que marcó un punto de inflexión:
¿Qué pasa antes de que todo esto llegue al paciente?
Esa inquietud me llevó a salir de la primera línea asistencial para empezar a entender la salud desde otra perspectiva. Una que no reemplaza lo clínico, sino que lo amplía.

Hoy, mientras curso el MBA y LIDERAZGO en Tecnologías Médicas y Sanitarias de Talento-EPHOS, título propio de la UIC, y realizo mis prácticas en el Departamento de Innovación de Fenin, estoy viviendo de cerca cómo se construye ese “antes”. Cómo se articulan los distintos actores del sistema, cómo se identifican necesidades reales y cómo se intentan transformar en soluciones concretas.
En este proceso he podido participar en iniciativas, análisis sectoriales y actividades que me han permitido entender mejor la complejidad del ecosistema sanitario, así como el rol que juega la tecnología dentro de él.
Uno de los aspectos que más valoro de esta etapa es la posibilidad de aprender de profesionales que trabajan directamente en la industria. No se trata solo de contenidos teóricos, sino de experiencias reales, decisiones actuales y desafíos concretos. Eso cambia completamente la forma de aprender, porque permite entender no solo cómo debería funcionar el sistema, sino cómo funciona realmente.
En paralelo, observar distintas realidades sanitarias también te obliga a cuestionar lo que dabas por hecho. A entender que no existe una única forma de hacer las cosas, y que muchas veces la innovación no está solo en crear algo nuevo, sino en cómo se implementa, se adapta y logra integrarse en contextos complejos.
Y ahí aparece otra gran lección:
Innovar no es solo desarrollar tecnología. Es conseguir que llegue.
Que llegue a tiempo.
Que llegue bien.
Que genere impacto real.
Porque si no se implementa, no transforma.
A pesar de este cambio de mirada, hay algo que no ha cambiado. El paciente sigue siendo el centro. Solo que ahora lo veo desde otra escala.
Antes, mi impacto era directo, uno a uno.
Hoy, busco contribuir a que ese impacto pueda multiplicarse.
Este camino no es lineal ni evidente, pero sí profundamente coherente. Porque al final, no se trata de alejarse de la clínica, sino de encontrar nuevas formas de cuidar.
A veces, los giros de la vida no cambian el propósito. Solo amplían la forma de vivirlo.
Más sobre Talento-EPHOS
Talento-EPHOS es la escuela de negocios líder del sector farmacéutico, biotecnológico y de tecnol...
Saber másServicios:
Formación industria farmacéuticaMbaLiderazgoMáster industria farmacéutica