Por Naroa Gallego Usarraga, Ejecutiva de cuentas junior en DHM health.
¿Cómo podemos ayudar? Aunque parezca una pregunta aparentemente sencilla, puede resumir una de las ideas que más deberían guiar nuestro trabajo en la industria farmacéutica: entender qué necesitan realmente los pacientes y cómo podemos contribuir a dar respuesta a esas necesidades.
Muchas veces cuando hablamos de la industria farmacéutica, es habitual que la primera asociación sea el producto: un medicamento, un lanzamiento, una estrategia comercial o unos objetivos de negocio. Y, por supuesto, todos ellos forman parte de una industria que necesita ser sostenible y competitiva.
Sin embargo, reducir el propósito de la industria a vender productos supone olvidar lo más importante que hay detrás de cada uno de ellos: una necesidad sanitaria y, en última instancia, una persona: un paciente.
Por eso, tanto el Marketing Médico como el departamento médico, no deberían entenderse únicamente desde la perspectiva del producto. El reto debería ir más allá de comunicar las características de un tratamiento: implica comprender cómo pueden contribuir a mejorar el abordaje de una enfermedad y las necesidades de quienes conviven con ella.
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Mucho más que vender un producto
El desarrollo de un medicamento es un proceso largo y tedioso que comienza mucho antes de que este llegue al mercado. Desde la investigación y los ensayos clínicos hasta la generación de evidencia, la identificación de necesidades no cubiertas, el acceso, la formación o la comunicación científica, todo forma parte de un mismo camino.
Porque el valor de un tratamiento no termina cuando demuestra que funciona y es seguro. La verdadera innovación llega cuando ese conocimiento consigue trasladarse a la práctica y, en última instancia, puede marcar una diferencia en la vida de los pacientes.
Y ahí aparece una pregunta especialmente relevante:
¿Qué impacto tiene realmente esa innovación en la vida del paciente?
Responderla implica ampliar la mirada. Porque las necesidades de un paciente no siempre aparecen reflejadas en una variable clínica. Pueden estar relacionadas con la adherencia, la calidad de vida, el impacto emocional de la enfermedad, la dificultad para conseguir un diagnóstico, el acceso al tratamiento o la necesidad de recibir información y acompañamiento.
Esta perspectiva es la que da sentido al concepto de Patient Centricity: no consiste únicamente en hablar del paciente, sino en comprender sus necesidades y tenerlas en cuenta a la hora de tomar decisiones.
El paciente como eje de la estrategia
Una estrategia verdaderamente centrada en el paciente necesita escuchar a quienes están cerca de él durante todo el recorrido asistencial.
El médico es clave en el diagnóstico y tratamiento, pero no es el único actor. Enfermería, farmacia, psicología y las asociaciones de pacientes aportan perspectivas esenciales sobre el seguimiento, la adherencia, el impacto emocional y, especialmente, la experiencia de quienes conviven con la enfermedad.
Cada uno de estos agentes aporta una perspectiva diferente y complementaria. Por eso, conocer el recorrido del paciente implica mirar más allá del momento en el que recibe un tratamiento y comprender todo lo que sucede antes, durante y después: desde las barreras que encuentra antes del diagnóstico hasta cómo vive su enfermedad, las dificultades a las que se enfrenta durante el tratamiento y aquellas necesidades que todavía permanecen sin resolver.
El paciente no debe ser entendido únicamente como el destinatario final de una innovación sanitaria, sino también como una fuente de conocimiento imprescindible para identificar qué necesidades siguen sin estar cubiertas y comprender qué valor necesita realmente.
Medical Affairs: ciencia, confianza y escucha
Dentro del ecosistema que participa en el recorrido asistencial, el departamento médico desempeña un papel especialmente relevante. En este contexto, el Medical Science Liaison actúa como un puente que conecta la ciencia y la evidencia científica con los profesionales sanitarios y, en última instancia, con las necesidades reales de los pacientes.
Su papel va más allá de comunicar información: implica generar confianza, escuchar e intercambiar conocimiento científico. Este diálogo permite al MSL identificar necesidades no cubiertas, recoger insights del entorno sanitario y contribuir a estrategias médicas basadas en la evidencia y adaptadas a la práctica clínica. Por eso, antes de hablar, es fundamental escuchar. Una conversación con un profesional sanitario no debería comenzar con “tengo un producto que…”, sino con una pregunta mucho más sencilla: “¿Qué necesidades estáis encontrando en vuestros pacientes?”. Incluso una pregunta tan simple como “¿Cómo podemos ayudar?” puede cambiar el punto de partida de la conversación.
Este cambio de perspectiva transforma la relación: no se trata solo de comunicar datos, sino de aportar evidencia útil para cada contexto clínico y responder a las necesidades de los profesionales para mejorar el abordaje de los pacientes.
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El papel del Marketing Médico
Esta visión es especialmente relevante para Marketing Médico, que tiene un papel clave en cómo comunicamos la innovación sanitaria.
En un entorno cada vez más complejo y con más información científica, el reto no es comunicar más, sino comunicar mejor, siempre teniendo en cuenta el contexto y las necesidades del paciente. Porque, muchas veces, no somos realmente conscientes del impacto que puede llegar a tener nuestro trabajo en la vida de las personas, hasta que una situación concreta nos hace verlo de cerca.
La semana pasada, una compañera me contaba cómo se sorprendió al encontrarse en casa la caja de un fármaco en cuya campaña de Marketing había estado trabajando durante meses. Le sorprendió hasta el punto de decir, ¿esto es real? Hasta ese momento para ella se trataba de una campaña, unos materiales, unos mails y reuniones en la oficina. Pero de repente, ese producto estaba en su propia casa, en sus manos, formando parte de su realidad.
Creo que ese momento refleja muy bien algo que a veces perdemos de vista. Detrás de cada producto, cada campaña, cada mensaje en el que trabajamos, también hay personas.
Marketing Médico y departamento médico parten de perspectivas, responsabilidades y objetivos diferentes, pero ambos comparten una misma finalidad: facilitar que el valor de la innovación sanitaria llegue donde realmente importa: al paciente.
Una responsabilidad compartida
El futuro de la industria farmacéutica requiere una visión cada vez más transversal. Medical Affairs, Marketing, Market Access, Comunicación, Regulatory o Comercial tienen funciones, responsabilidades y límites diferentes, pero todos forman parte de un mismo ecosistema.
Trabajar desde una perspectiva centrada en el paciente no significa que todos los departamentos hagan lo mismo, sino que compartan una pregunta: ¿qué podemos hacer, desde nuestro ámbito, para generar más valor para el paciente y para el sistema sanitario?
Esta mirada permite pasar de una visión centrada exclusivamente en el producto a otra centrada en el impacto. Porque detrás de cada medicamento hay años de investigación, pero también una enfermedad y detrás de ella una persona que espera una respuesta.
Por eso, el Patient Centricity no debería ser solo una tendencia, sino una forma de entender nuestro trabajo. Se trata de conectar la innovación con necesidades reales y contribuir a que su valor llegue donde realmente importa.
No trabajamos únicamente con productos. Trabajamos con necesidades.
No comunicamos únicamente evidencia. La convertimos en conocimiento útil.
No pensamos únicamente en tratamientos. Pensamos en las necesidades de cada paciente.
Y quizá todo debería comenzar con una pregunta:
¿Cómo podemos ayudar?
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