
En los últimos años el cannabidiol (CBD) ha pasado de ser un ingrediente “de nicho” a consolidarse como una categoría emergente en cosmética dermatológica. Paralelamente, la investigación sobre el sistema endocannabinoide cutáneo ha puesto el foco en un protagonista menos conocido pero clave: la anandamida, un endocannabinoide producido por nuestro propio organismo.
A lo largo de este artículo se revisan los aspectos clave del sistema endocannabinoide cutáneo, el papel de la anandamida y la interacción del CBD con estas vías, poniendo el foco en aquellas evidencias que pueden ayudar al farmacéutico a valorar con mayor precisión el sentido y los límites del uso cosmético del CBD en piel sensible, reactiva o con prurito.
El sistema endocannabinoide de la piel y el papel de la anandamida
La piel expresa un sistema endocannabinoide funcional: receptores CB1 y CB2, ligandos endógenos (como anandamida y 2-AG) y las enzimas que los sintetizan y degradan. Estos elementos se han identificado en queratinocitos, melanocitos, fibroblastos dérmicos, mastocitos, sebocitos, fibras nerviosas cutáneas y anejos foliculares.
Este sistema participa en procesos clave para la práctica dermatológica:
● Proliferación y diferenciación de queratinocitos
● Integridad de la barrera cutánea
● Respuesta inflamatoria e inmune
● Percepción del dolor y del prurito
● Producción de sebo y homeostasis pilosebácea
La anandamida (AEA) es uno de los principales endocannabinoides. Se une a receptores CB1/CB2, pero también modula canales iónicos como TRPV1, implicados en la transmisión de dolor y picor.
En modelos in vitro se ha visto que la anandamida:
● Regula la diferenciación de queratinocitos mediante vías CB1-dependientes
● Puede actuar como freno de procesos inflamatorios a través de la modulación de NF-κB
● Participa en la respuesta al daño inducido por radiación UV, con cambios en sus niveles y en la expresión de sus receptores
En resumen, la anandamida es un mediador que ayuda a explicar por qué la piel reacciona como lo hace ante estímulos inflamatorios, físicos o emocionales.
¿Qué tiene que ver todo esto con el CBD tópico?
El CBD no es anandamida, pero sí interactúa con el mismo sistema:
● Modula de forma indirecta los niveles de endocannabinoides endógenos (incluida la anandamida) al influir sobre enzimas que los degradan.
● Actúa sobre receptores CB1 y CB2, aunque con baja afinidad directa, modulando su señalización.
● Interacciona con receptores TRP (incluido TRPV1), implicados en la transmisión del prurito y el dolor.
En la literatura se han descrito, de forma todavía heterogénea, potenciales efectos del CBD tópico:
● Actividad antiinflamatoria y moduladora de citoquinas
● Reducción del prurito en determinados contextos clínicos
● Efecto antioxidante y de soporte a la barrera cutánea
● Regulación de la producción de sebo en modelos de acné.
Revisiones recientes en dermatología y cosmética coinciden en que el sistema endocannabinoide cutáneo es una diana emergente, y que el CBD se perfila como un modulador interesante de esta red, si bien la evidencia clínica robusta todavía es limitada y muy dependiente de la formulación.
Anandamida, prurito y piel sensible: dónde está hoy la evidencia
Una de las áreas que más interés genera en farmacia es el manejo del prurito asociado a dermatosis inflamatorias o piel muy sensible.
● Se ha descrito que alteraciones en el sistema endocannabinoide cutáneo se asocian a cambios en percepción de dolor y picor, y que endocannabinoides como la anandamida poseen propiedades antipruriginosas en determinados modelos.
● Formulaciones tópicas que incluyen endocannabinoides o análogos (como PEA) han mostrado reducción relevante del prurito en estudios clínicos pequeños, abriendo una vía de investigación para patologías como la dermatitis atópica o el prurito crónico de origen desconocido.
En paralelo, estudios con CBD tópico han descrito mejoría de síntomas como prurito, eritema y sequedad en diferentes cuadros dermatológicos, con un buen perfil de seguridad en aplicaciones cosméticas.
Aunque es pronto para establecer conclusiones definitivas, el mensaje clave que sacamos cuando hablamos del CBD en piel sensible es que:
“ no hablamos de ‘magia natural’, sino de intentar modular un sistema fisiológico preexistente (anandamida y otros endocannabinoides) que ya actúa como regulador del equilibrio cutáneo.”
Del laboratorio al mostrador: ¿qué debe exigir la farmacia a un cosmético con CBD?
El interés creciente del paciente por el CBD ha generado una oferta muy desigual. Desde la farmacia, el criterio científico es clave para separar lo serio de lo meramente oportunista. Algunos puntos de control razonables:
1. Calidad del CBD y trazabilidad
○ Origen vegetal controlado.
○ Certificados analíticos que demuestren pureza, ausencia de contaminantes y niveles de THC dentro de los límites legales.
2. Concentración y tipo de fórmula
○ Declaración clara de la cantidad de CBD por gramo o ml.
○ Vehículos adaptados a piel sensible o reactiva (evitar exceso de perfumes, alcoholes irritantes, etc.).
3. Coherencia con la evidencia disponible
○ Reivindicaciones alineadas con lo que dice la literatura (calma, confort, soporte de la barrera, ayuda en el manejo de prurito leve...) y no con promesas farmacológicas que corresponderían a un medicamento.
4. Posicionamiento claro en el consejo farmacéutico
○ ¿Para qué tipo de piel o síntoma está pensado?
○ ¿Cómo se integra con tratamientos farmacológicos en curso (por ejemplo, corticoides tópicos, inmunomoduladores, etc.)?
El papel de Cutis Lab: CBD tópico y apoyo para el farmacéutico
The Cutis Lab nace como una marca de cosmética funcional basada en CBD de origen vegetal, testado y con trazabilidad certificada, con foco en pieles sensibles, cuero cabelludo reactivo y uñas frágiles.
Algunos puntos diferenciales que conectan directamente con la temática anandamida–CBD:
● Enfoque en síntomas reales: descamación, picor, enrojecimiento, tirantez o fragilidad ungueal, habituales en la oficina de farmacia y muchas veces infravalorados.
● Formulación honesta: porcentajes elevados de ingredientes de origen natural y CBD en concentraciones definidas, evitando el “greenwashing” y el uso del término CBD como simple reclamo comercial.
● Trazabilidad y seguridad: cada lote se analiza para garantizar niveles de THC dentro de los márgenes legales y ausencia de contaminantes, lo que resulta clave en un entorno regulado como el farmacéutico.
● Vocación divulgativa: la marca ha apostado por publicar en medios profesionales y por mantener un blog formativo sobre sistema endocannabinoide cutáneo, anandamida y CBD, con el objetivo de acompañar al farmacéutico en la interpretación de la evidencia.
En la práctica, la anandamida se convierte en un puente pedagógico:
● Permite explicar al paciente que su propia piel produce moléculas con estructura similar a la de los cannabinoides vegetales.
● Ayuda a contextualizar el CBD como modulador de un sistema ya existente y no como un “agente externo extraño”.
● Refuerza el mensaje de equilibrio y homeostasis, muy alineado con el manejo de piel sensible y reactiva.
Una oportunidad para la farmacia basada en ciencia, no en moda
El conocimiento sobre la anandamida y el sistema endocannabinoide cutáneo está todavía en evolución, pero ya ofrece una base sólida para:
● Entender mejor por qué el CBD tópico puede tener sentido en determinadas indicaciones cosméticas relacionadas con piel sensible, prurito leve y alteraciones de la barrera.
● Exigir rigor en formulación, trazabilidad y comunicación por parte de las marcas.
● Diferenciar en el mostrador entre productos que simplemente “se apuntan al CBD” y aquellos que realmente nacen de la lectura crítica de la bibliografía científica.
Para el farmacéutico comunitario, este campo representa una oportunidad doble: por un lado, incorporar una categoría con potencial de crecimiento y fidelización; por otro, posicionarse como profesional sanitario capaz de traducir un tema complejo (anandamida, CB1/CB2, TRPV1...) en recomendaciones claras, seguras y basadas en evidencia para el paciente.
En The Cutis Lab, nuestra apuesta es seguir avanzando en esta línea: conectar ciencia vegetal, sistema endocannabinoide cutáneo y formulación honesta, para que el CBD deje de ser solo una tendencia y se consolide como una herramienta útil en manos del profesional farmacéutico.