La rosácea es una afección inflamatoria crónica del rostro con origen multifactorial. El ácido azelaico, un ácido dicarboxílico de origen natural, es uno de los tratamientos tópicos de primera línea gracias a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Aplicado al 15 % dos veces al día, ha demostrado eficacia clínica.

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta principalmente la zona central del rostro (mejillas, barbilla, nariz y frente central). Se caracteriza por la presencia de eritemas transitorios o persistentes, lesiones inflamatorias, telangiectasias (finas líneas rojas) e hiperplasia del tejido conectivo (engrosamiento de la piel). Esta condición cursa con periodos de remisión y exacerbación. Además, pueden presentarse complicaciones oculares como la conjuntivitis.
Aunque su origen es desconocido, se considera multifactorial. Entre los factores involucrados se han señalado la susceptibilidad genética, alteraciones en la respuesta inmune, disfunción vascular, desregulación neurovascular, inflamación neurogénica, estrés oxidativo y proliferación local del microbiota cutáneo. Además, diversos desencadenantes pueden iniciar o agravar las manifestaciones clínicas, tales como la exposición a luz ultravioleta, estrés emocional, el calor, los alimentos picantes, y el consumo de alcohol.
En este contexto, el tratamiento tópico de primera línea en casos leves a moderados resulta fundamental. El ácido azelaico se ha consolidado como un agente eficaz y seguro, respaldado por evidencia clínica.
Química y mecanismos de acción en rosácea
El ácido azelaico (ácido 1,7-heptanodicarboxílico) es un ácido dicarboxílico presente de manera natural en cereales como el trigo, la cebada y el centeno. Actualmente, se obtiene también de fuentes vegetales como el aceite de semilla de girasol, en procesos más sostenibles, sin el uso de ozono y libres de organismos genéticamente modificados, lo que ha facilitado su disponibilidad como ingrediente farmacéutico activo de alta pureza.
Físicamente es un sólido blanco, cristalino e inodoro, con un punto de fusión de 110 °C. Su solubilidad en agua es limitada, aunque puede disolverse en glicerol y glicoles.
Su eficacia terapéutica en rosácea se explica por un doble mecanismo de acción. Por un lado, actúa sobre los neutrófilos, glóbulos blancos que forman parte de la primera línea de defensa inmune. En la rosácea, estos se activan de forma excesiva y liberan especies reactivas de oxígeno (ROS) en ausencia de infección, lo que promueve inflamación y daño tisular. El ácido azelaico inhibe la sobreproducción de ROS, ejerciendo un efecto antioxidante y antiinflamatorio.
Por otro lado, regula la producción de catelicidina, un péptido antimicrobiano cuya fragmentación anormal por la enzima calicreína-5 (KLK-5) conduce a inflamación, eritema y neovascularización. Al bloquear esta vía, el ácido azelaico ayuda a restablecer el equilibrio inflamatorio de la piel.
En conjunto, estos mecanismos explican su eficacia clínica y su utilidad como tratamiento sostenido en pacientes con rosácea. La presentación más utilizada en rosácea es el gel o crema tópica al 15%, recomendado para aplicarse dos veces al día sobre la piel limpia. Gracias a su estabilidad, puede incorporarse en formulaciones farmacéuticas seguras, bien toleradas y fáciles de usar por el paciente.
Eficacia clínica
La eficacia del ácido azelaico al 15% ha sido ampliamente documentada. Frampton y Wagstaff (2004) evaluaron su uso en pacientes con rosácea moderada mediante estudios multicéntricos, doble ciego y aleatorizados. Los resultados mostraron que la aplicación tópica dos veces al día redujo significativamente el número de lesiones inflamatorias y la severidad del eritema durante 12–15 semanas, con mejoras continuas a lo largo del tratamiento.
Asimismo, una revisión sistemática que incluyó 873 pacientes en ensayos clínicos aleatorizados confirmó que las formulaciones de gel al 15% y crema al 20% reducen de manera significativa el número de lesiones inflamatorias y la severidad del eritema, aunque no se observaron mejoras relevantes en las telangiectasias.
Estos hallazgos respaldan de manera consistente la eficacia del ácido azelaico como tratamiento tópico en la rosácea inflamatoria, con resultados clínicos visibles y sostenidos.
Seguridad y efectos adversos
En general, las dosis utilizadas en productos con ácido azelaico presentan buena tolerancia. Los efectos adversos reportados suelen ser leves y transitorios, incluyendo sensación de ardor, hormigueo, sequedad, enrojecimiento o descamación local. En casos menos frecuentes, se han descrito reacciones como irritación ocular o respiratoria, y, de manera muy rara, fiebre, urticaria o molestias gastrointestinales.
La mayoría de los pacientes puede continuar el tratamiento sin complicaciones, lo que lo convierte en una opción segura dentro del manejo farmacológico de la rosácea.
Conclusión
El ácido azelaico al 15% representa una opción terapéutica eficaz, segura y de fácil aplicación para la rosácea inflamatoria leve a moderada. Su doble acción antioxidante y antiinflamatoria, junto con un perfil de tolerancia favorable y evidencia clínica, lo convierte en una alternativa confiable y valiosa para el tratamiento de la rosácea, ofreciendo beneficios visibles para los pacientes y confianza para los profesionales de la salud.